Un espacio para compartir y disfrutar

Bienvenido a mi humilde sitio literario

Zona de Cuentos 1

        -Sólo es una pierna quebrada- acotó Jorge restándole importancia- Nadie se ha muerto por ello.
        -Igual, cuídate-pidió su padre mientras caminaba hacia la puerta-¿Seguro que no precisas más nada?
 Saúl asintió con la cabeza. No habían pasado cuatro segundos cuando su padre estaba de vuelta en la casa.
        -Necesito esto- se justificó a la vez que tomaba un paraguas- Ha comenzado a llover con fuerza. ¿Seguro que... Está bien, está bien, no te pregunto más nada. Chau.
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Zona de Cuentos 2

Era una típica tarde invernal. Oscura, gris, interminable. Y en principio, algo aburrida. Afuera llovía torrencialmente.
        -¡ Vaya un Domingo!- exclamó Alberto, el hijo mayor de los Montero- ¡Qué manera de llover!
        - Podríamos jugar unas manitos de conga- propuso Jorge, su hermano, mientras arrojaba el cigarrillo a medio fumar por la ventana de la cocina, pequeña y confortable, en la que se encontraban reunidos los hermanos.
        -¿Por dinero?- preguntó Martha, la menor. –Sólo para darle un poco más de emoción. ¿De acuerdo?
        Ambos asintieron con la cabeza y procedieron a quitar el mantel de la mesa, mientras la muchacha iba a buscar los naipes.
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Zona de Cuentos 3

        -¡Ya sé, ya sé!- protesté- Ya sé que todos tenemos obsesiones, pero... ¡Lo tuyo es demasiado, che!
        - Pensé que eras mi amigo- se lamentó Sergio, mientras paseaba nervioso de un lado a otro. La única vez que te pido algo y me salís con excusas. No importa. Igual me las voy a arreglar solo. Chau.
        - Pará, loco, pará, está bien. Te voy a ayudar. Pero que conste que no estoy de acuerdo. Ni ahí. Pero soy tu amigo, y aún en el error voy a apoyarte.
- Gracias, hermano, gracias, sabía que vos no me ibas a dejar tirado- dijo mientras me abrazaba emocionado. Sus ojos, eternamente tristes, parecían faros de tan iluminados. Nunca lo había visto tan feliz, aunque como de costumbre, no sonreía.
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Cuentista invitado

Esta es mi historia, una historia verdadera. Trata de los recovecos que te guarda la vida. Es una historia verdadera, aunque al contarla parece sacada de un sueño, es real y verdadera.

Me llamo Javier y soy uno de tantos hombres, como los que hay en la vida, al igual que lo puedes ser tú. No soy nada especial, ni tampoco vulgar, solo un hombre como tú, en el que la vida me ha dado un golpe... mortal.

En mi vida anterior, nada tengo que destacar. Voy al trabajo y trato de hacerlo lo mejor que puedo, sin recibir quejas por parte de mi jefe, al menos, quejas importantes, porque de las otras, ¿quién no las ha recibido?

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